¿Qué pasaría si escucháramos más las voces de nuestra conciencia que nos invitan a abandonar el camino amoroso en el que nos encontramos y cambiáramos de rumbo?
¿Cuántas veces se nos cruza alguien atractivo en el gimnasio, nos sorprende una mirada en el cine o en la cola del banco y pensamos: ¿Yo merecería tener alguien así a mi lado, por que no sólo me parece atractivo sino por que siento que es una buena persona?
Sin embargo, casi siempre esas brevísimas ilusiones se diluyen rápidamente y nos empecinamos con la misma chica loca que nos hace renegar, con el mismo patán que no nos considera en su agenda o con el violento que se sulfura a cada rato.
¿Cuántas veces insistimos sólo por costumbre por el bendito refrán de más vale malo conocido que bueno por conocer? ¿Cuántas veces te has mirado al espejo y has dicho esta vez sí corto con él/ella, mañana sí lo/la dejo?
Si solo esos rostros nos hablaran, más directamente, con una voz altisonante que fuera imposible no prestarles atención o fueran telepáticos mensajes que penetraran nuestros cerebros sin tregua. Si solo nos pusiéramos más agudos y en vez de seguir como corderos el camino trazado, los escucháramos. Si sólo nos dejáramos llevar por los mensajes que el amor nos envía para hacer algo mejor de nosotros mismos, otro sería nuestro destino, y los finales rosas serían más comunes, ¿no creen?
martes, 26 de mayo de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)