miércoles, 1 de julio de 2009

Con más de treinta y solos

De un tiempo a esta parte existe en el Perú un nuevo grupo de parias y apestados. Aquellos a los que normalmente se les da una palmadita en la espalda, se les mira con pesar y cuando se marchan se raja a sus espaldas. Son los hombres y mujeres mayores de 30 que no estan casados o viven con alguien, que es lo mismo.
Esos del que todos dicen que "se les pasó el tren", que "algo raro deben tener" o que "sus gustos son diferentes". Esos seres raros que van solos a los cumpleaños, aquellos a los que cuando les va a enviar un parte para un matri les preguntan siempre: ¿Y con quién vas a ir, ahhh?, a pesar de que se sabe que no tienen pareja. Esos que las esposas temen invitar a las reuniones por que "puede darle malas ideas al marido".
Pues el que escribe estas líneas es uno de esos personajes extraños a mucha honra y abogo desde esta pequeña tribuna por una mayor tolerancia. Ya está bueno que solo los gays, lesbianas, nativos amazónicos y demás peleen por sus derechos. No, nosotros también tenemos nuestro corazoncito, ya basta de preguntar a toda mujer u hombre mayor de treinta: ¿Te casaste? ¿Cuántos niños tienes? Como si la realización personal dependiera de estar acompañado o de aumentar la población del planeta. Supongo que no tengo que explicar aquí el infierno que es para muchos soportar a su lado a alguien a quien ya no aman o mucho peor les es indiferente. Créanme que de todas las historias de infelicidad que he escuchado, muchas se circunscriben a la frase: ¿En qué momento me metí con esta mujer? o ¿Qué hice yo para que este hombre se cruzara en mi camino?
Sí, y la verdad que no puedo decir que soy el hombre más feliz del mundo, pero que me he librado de grandes amarguras, eso, sin duda. No niego que extraño pegarme a alguien en la noche y sentir latir su corazoncito, o levantarme temprano y tomar el desayuno juntos, pero apenas salgo a la calle y escucho las pesadillas de la convivencia en boca de amigos o conocidos, la nostalgia por la compañía se me va rapidito y valoro cada vez más mi soledad.
Pienso que los peruanos debemos avanzar, ser más tolerantes y buscar perspectivas distintas de las cosas. Así como las mujeres han logrado ya un sitial laboral en las empresas con su esfuerzo, pienso que las peruanos deberían hacerse menos paltas con nosotros. No se preocupen no les vamos a quitar a sus maridos ni a sus esposas. Tampoco estamos deseperados por conseguir a alguien, así que no se desvivan presentándonos a cuanto soltero/a se les ocurra. Déjennos tranquilos. Lo único que queremos es que no nos excluyan de las fiestas, que no sientan pena por nosotros y mucho menos que hablen de lo felices que son cuando todos sabemos que no es cierto. En todo caso aprendan a buscar su felicidad dentro de ustedes mismos y no a depositarla en un agente externo sea éste su pareja, sus hijos o sus padres. Probablemente así no sufran tanto si es que su matrimonio o relación termina o sus hijos se van.