martes, 17 de noviembre de 2009

Vivir la vida como cálculo o como poesía

El gran OSHO fue un abanderado de la iconoclastia y sobre todo de la lucha frontal en contra de la supuesta autoridad que ejercen sobre nosotros sacerdotes y gobernantes. Esgrimió sus críticas en conversaciones interminables con discípulos que estupefactos contemplaban a un barbudo maestro que gozaba tirándose abajo la mayoría de sus certezas.
Una de sus frases que más me gusta es ésta: la vida se puede vivir como cálculo o como poesía.
Es lógico que la mayoría de nosotros optamos por la primera opción. Calculamos lo que decimos y hacemos pensando en los beneficios futuros que nos dará no decir o hacer lo que queramos. No decimos lo que pensamos de los que nos rodean por quedar bien, más si estos son nuestros jefes, autoridades o cualquier persona que pueda perjudicarnos si es que no les gustan nuestras opiniones. Y es que socializar es empezar a mediar tus opiniones sobre los otros, no decirle al compañero que realmente no tiene talento, a la amiga querida que no tiene cintura o a tu jefe que realmente no sabe donde está parado y que tu lo harías mejor. Los convencionalismos nos obligan a calcular lo que decimos y mucho más lo que hacemos.
Vivir la vida como poesía es aventurarse a salir la mayoría de las veces perjudicado, por esa chica que recién conociste y que no debiste invitar, por ese trabajo que no resultó como esperabas, por ese sueño que al cumplirse no cumplió tus expectativas.
Vivir la vida como poesía es arriesgarse todo el tiempo a sufrir sinsabores, desengaños y reprimendas. Es hacer cosas por el sólo hecho de hacerlas sin pensar en los réditos que pudiéramos sacar en el futuro. Hacerlas sólo por el disfrute. Algo muy fácil de decir pero muy difícil de hacer.
Sin embargo, para OSHO el riesgo es la única manera de vivir la vida a plenitud. Por que mucho del cálculo viene de evaluar lo pasado y pensar en el porvenir. Si uno no está en el presente es imposible arriesgar. Pues sólo arriesga el que sabe que sólo tiene este momento, este ahora y que el pasado y el presente sólo están en su mente.
La no-mente es el emblema de OSHO.
Algo realmente complicado en este mundo en donde se mide el éxito de las personas por el carro en el que se mueven o el celular que poseen. Por eso sería insólito que alguien se arriesgue a perder privilegios y comodidades sólo por vivir la vida como poesía, y estar en el presente.
Sin embargo, OSHO no deja de tener razón en algo. Nada nos hace sentir más vivos que los momentos en los que sólo estamos en el aquí y en el ahora como cuando volamos en un parapente, tenemos un orgasmo,contemplamos la sonrisa de un niño o de nuestra pareja o reímos de algo sin sentido, ¿Cómo prolongar esos momentos para sentirnos plenos todo el tiempo?
Para OSHO sólo se puede lograr con la meditación, pero eso es otra historia....