Hace poco me contactó en el Facebook una chica de la que no sabía nada hace muchos años. Fue sorprendente ver sus fotos en España con su esposo y su niña y sentir que ambos recordábamos con nostalgia los maravillosos momentos que pasábamos en nuestro barrio cuando eramos jóvenes e inocentes.
Siempre he sido un poco crítico con este medio a pesar de que lo uso. Pero este mensaje inesperado me ha hecho reflexionar sobre lo maravillosa que es la Red y las enormes posibilidades que nos brinda.
¿Cómo hubiera podido saber que mi amiga de la adolescencia estaba en España? Yo no sabía ni su apellido. Solo que se llamaba Lucy y que era muy guapa.Eso es todo.
Verla ahora feliz me ha hecho feliz a mi también.A la distancia, es cierto, pero feliz al fin.
¿Cuándo nuestros padres eran pequeños había forma de indagar sobre alguien que primero se mudó de la vecindad y luego del país?
Era imposible ¿no?
Pues ahora tenemos la posibilidad de tener cerca virtualmente a gente que está muy lejos. Los cariños se mezclan como si estuviéramos juntos y ya no es necesario vivir pegaditos para amarnos o para recordarnos.
Creo que esta es una de las grandes ventajas que nos da la Red. Nos permite conservar nuestros afectos sin importar la distancia. Nos permite contactarnos con casi todos nuestros seres queridos estén donde estén. Nos hacer ser más humanos.
viernes, 4 de junio de 2010
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